TEXTOS


Ver lo invisible di Antonio Cattaruzza 

 El pintor de los "ángeles metropolitanos", desde hace tiempo establecido y conocido en tierra itálica, es ahora fuente de interés y curiosidad también a nivel internacional, porque es un artista contemporáneo capaz de expresarse con una pintura aparentemente simple, coloristamente encendida, en lo material y figurativo, de trazo rápido, pero que con un cuidadoso análisis se revela menos evidente, menos antiguo, no repetitivo, no trivial y mucho menos elemental. Es oportuno, para introducirnos en los mecanismo capaces de iluminarnos sobre el título "Ver lo invisible", hacer una breve reseña historia de los dos movimientos de los años 900 nacidos casi simultáneamente en Italia: el futurismo histórico y la pintura metafísica. Ambos de fecha 1909 y con modismos y contenidos opuestos: en el futurismo todo es dinamismo, intensidad, velocidad y exceso; en la pintura metafísica domina la suspensión del espacio y del tiempo, creando una atmósfera de total inmovilidad. No sólo no hay velocidad, sino que todo parece congelarse en un momento atemporal. El futurismo quiere convertir el arte en un grito irreverente y lleno de excesos; en la metafísica predomina en cambio la dimensión del silencio más absoluto. Se contrastan entonces, analizando las pinturas de las corrientes mencionadas, las obras maestras de los pintores futuristas como Umberto Boccioni, Giacomo Balla y Luigi Russolo con las de los pintores metafísico Chirico, Alberto Savinio y Arturo Nathan. Desde la exaltación del movimiento sin límite dl espacio y de tiempo, a la representación de lo que está más allá de la apariencia física de la realidad, más allá de la experiencia de los sentidos. Las pinturas de Giovanni Pulze son una expresión de los dos conceptos anteriores, pero con nuevas y originales formas de comunicarse, con sensibilidad y convicción, con un propio y nuevo mensaje en un mundo articulado por el arte de la comunicación y "media" del siglo XXI. Se puede afirmar que es el nuevo representante de una nueva corriente: el "futurismometafísica" o "FUTURMETA". La obra pictórica insertada en los contextos urbanos de pequeñas y grandes ciudades del mundo, nunca en entornos rurales o paisajísticos, aparece compositivamente siempre llenas de colores brillantes, original en las visuales de áreas urbanas llenas de medios tecnológicos típicos de nuestra vida cotidiana, tales como en particular, los coches que obstruyen durante las horas de punta, vespertinas y nocturnas, la ciudad llena de gente deliberadamente exaltada por la emoción de la vida moderna, motos que rugen de manera ensordecedora, autobús y metro símbolos del desarrollo tecnológico y dinamismo del progreso humano. La colorida capacidad del artista se exalta de manera especial en los monocromos, haciendo que la habilidad de los claros-oscuros no disminuya el pathos del mensaje contenido en el mismo. Pero no son suficientes los colores y la ambientación metropolitana para caracterizar las obras del artista " futurmetaforo ", hay otros elementos adicionales de la atención como la neblina siempre presente y las recurrentes sombrillas: la neblina se propone no solo como elemento decorativo, sino como un estímulo para verificar en los contenidos todos los elementos que conforman la obra (edificios, colores, personas, medios tecnológicos, ambientación, etc.), las sombrillas enfatizan una simbólica "burbuja individualista " que rodea a las personas y no les permite percibir el entorno humano circundante. Sólo aquellos que bajan el " paragua - burbuja" se colocan en condición de percibir a los seres humanos de la sociedad, bien por la presencia de quien, con alas angelicales, simples y no caracterizadas con atributos simbólicos de quien las usa, está activo y dispuesto a estar en una relación positiva con todos nosotros. Y es así que el tema de los inéditos presentados en esta exposición, trata sobre el mensaje dominante de las propuestas pictóricas de Giovanni Pulze que contienen el ángel metropolitano: el individualismo de nuestra sociedad ayudado por instrumentos y programas informáticos, como celulares, computadoras , facebook, twitter , etcétera, así como el estrés de la vida cotidiana, inmersa en ruido, frenesí y distracciones, que limitan la relación entre las personas y la capacidad de comunicarse entre sí y que no tienen intención de parar un momento para saborear la energía positiva que se encuentra presente en las personas. El pan, desde siempre un símbolo y un elemento de la vida, que se recibe en la Eucaristía para los cristianos, contiene en si todos los elementos de los alimentos no sólo espirituales para activar, con un espíritu renovado, una relación " nutritiva" hacia los demás muchas veces olvidada. El ángel reconocido precisamente por estos dos símbolos angelicales, las alas pues, se convierte en un mensajero disponible y dispuesto a compartir porque está listo para una relación empática